domingo 24 de enero de 2010

Homo Faber


El ser humano es un ser creador, un “homo faber” que disfruta transformando su mundo creando cosas, de esa manera puede conseguir un sustento, pero lo más importante es que el ser creador le transmite un pedazo de su alma a cada una de sus creaciones. Eso le realiza.

Pero sociedad capitalista anula esa vocación de creación. El ser humano se convierte en una pequeña pieza especializada de una enorme maquinaria, no ve su creación que se le difumina, se le escapa y acaba pasando inadvertida.Es este proceso alienador el que mata al ser humano.

lunes 18 de enero de 2010

"Muere ella o morís vosotros"

A los bomberos voluntarios de Castilla y León que rescataron el jueves al niño Regi les ocurrió este sábado una de las peores cosas que le puede suceder a un bombero en una catástrofe. Igual que el día en que rescataron al chiquillo de cuatro años, llevaban más de dos horas de trabajo en un hotel derrumbado de la zona centro. Habían logrado despejar el camino para salvar a una adolescente que llevaba seis días atrapada.

-"Tranquila princesa, tranquila, ahora mismo te sacamos de aquí".

Daba igual que ella no entendiera el español. Apreciaba el calor de sus palabras igualmente. En la calle se iban apelotonando la gente con la esperanza de verla salir. Varias decenas de haitianos con el alma en vilo. Pero de pronto se oyeron ráfagas de disparos en la calle de al lado. El jefe de la expedición, Francisco Rivas, de 50 años, notablemente abatido, relataba el suceso: "Apenas nos faltaba media hora para sacarla de allí. Era una cría de 14 o 15 años. Yo estaba dentro del edificio, no oí los tiros. Pero los escoltas de la ONU que llevábamos sí que los oyeron. Eran canadienses, pakistaníes y jordanos. En total, 16 hombres con tres vehículos. Cortaron la calle y yo pensé que todo estaba tranquilo pero los tiros debieron seguir y ellos nos dijeron que teníamos que irnos ya: '¿Qué preferís, que muera ella o morir vosotros?'. Llegado este momento del relato Rivas se excusa: "Me vas a perdonar, pero me resulta muy difícil seguir hablando".

-Apagad los cigarros y no miréis a nadie-, pidieron los escoltas a los bomberos y a las dos periodistas españolas que les acompañaban.

Otro bombero continúa el relato del jefe de la expedición. "Dentro no éramos conscientes del follón que había fuera", añadió Óscar Vega, quien rescató al niño Regis el miércoles. Había otro muerto con ella. Y sacando el muerto lograríamos sacar a la chica. Un médico nos dijo que abriéramos más espacio para meterle una vía en la carótida y mantenerla consciente. Cuando dijeron que no contábamos con mucho tiempo, decidimos sacar todo el escombro posible sin miramientos para extraerla de allí. Pero los escoltas insistieron en que seguían los tiros afuera. Y entonces no nos dio tiempo ni a sacar algunas de nuestras herramientas. La chica se me quedó mirando. ¿Pero qué le dices? No le puedes decir nada, porque no le vas a decir "ahí te dejo". Mi compañero Raúl Rodríguez y yo, que fuimos los últimos en salir del edificio, dijimos que estaba muerta. Era la única forma de evitar altercados, porque la gente no habría aceptado que nos fuéramos. Aún así, se resistían a dejarnos marchar. El jefe de seguridad, que era canadiense, estuvo muy expeditivo y eficaz al apartar a la gente para que pudiera salir nuestro camión de entre la multitud. Si no, no sé qué podría haber pasado.

Fuente - ElPaís.com

jueves 14 de enero de 2010

"Yo estaré en todas partes"



Hace unos días casi por casualidad vi un pequeño documental de no más de quince minutos que trataba la vida del cineasta John Ford. Por otra parte hacía ya algún tiempo que tenía por ahí la película “Las Uvas de la Ira” de este director, así que se mezclaron el hambre de comprobar aquello que decía el documental con las ganas de comer buen cine e hicieron surgir el momento ideal para ver la cinta.

“Las Uvas de la Ira” es una de las mejores películas que he visto, sin ningún tipo de duda. Se rodó en 1940, en blanco y negro, y pese a todo el tiempo que lleva en nuestro mundo es una película que cala hondo debido a la excepcional humanidad que desborda desde que la empiezas hasta que la terminas y sobretodo a la atemporalidad de su historia que desgraciadamente está presente hoy día tanto o más que hace 70 años.

La película está enmarcada en la gran depresión y narra la historia de la familia de Tom Joad (Henry Fonda), que privada de su tierra por las grandes corporaciones se verá obligada a cruzar los Estados Unidos en busca de un trabajo con el que sacar adelante a los suyos y labrarse un futuro que se les escapa. ¿Suena esta historia?. A partir de aquí se suceden diversas reflexiones sobre la tierra, la familia, el sacrificio, la bondad, la empatía, los derechos de los trabajadores, la explotación y el compromiso, magistralmente dibujados por unos actores que bordan sus papeles, una fotografía espectacular y una serie de escenas que creo son de lo mejorcito de la historia, no creo que pueda olvidar nunca lo que le pasa al reverendo, al abuelo de Tom Joad, esa escena del pan y los caramelos, los niños pidiendo comida en el campamento, el discurso del final y sobretodo esa vieja camioneta que podría llamarse voluntad.

Hace ya algún tiempo que escuché una canción de los Rage Against the Machine titulada “The Ghost of Tom Joad”, esta era una versión de la canción original compuesta por Bruce Springsteen. El “Boss” se inspiró en esta película para hacer el disco. Gracias a la película la canción adquiere su significado completo, al verla conoces a Tom Joad y empiezas distinguir a su fantasma, que siempre ha estado ahí, y en definitiva te recuerda que "sólo eres un pedacito de alma de un alma inmensa que no vale nada a no ser que se encuentre junto al resto". Ojalá algún día desaparezca.

No-apego


El truco está en aprender a amar el frío


miércoles 9 de diciembre de 2009

domingo 11 de octubre de 2009

Yo sobreviví a la inyección letal

Sacado de ElPaís.com

EN EL TRIBUNAL DE DISTRITO DE ESTADOS UNIDOS
»DISTRITO SUR DE OHIO
»ROMELL BROOM contra
TED STRICKLAND
»CONDADO DE SCIOTO. ESTADO DE OHIO

»DECLARACIÓN JURADA DE ROMELL BROOM:

Por la presente, yo, Romell Broom, declaro y doy fe de lo siguiente:

1. Estoy interno en el corredor de la muerte en el Estado de Ohio.

2. Mi ejecución estaba prevista para el martes 15 de septiembre de 2009. La ejecución debía llevarse a cabo en la Prisión Sur (Southern Correctional Facility, SOCF), en Lucasville, Ohio.

3. Los funcionarios de prisiones me llevaron de la Penitenciaría del Estado de Ohio a la SOCF, el 14 de septiembre de 2009.

4. Tras mi llegada, vino una enfermera al lugar en el que estaba albergado, la celda J-1. La enfermera llegó, encontró dos venas en mi brazo derecho y mi brazo izquierdo, me ató el brazo y tomó nota de lo que había encontrado.

5. Después de que viniera la enfermera, los funcionarios de prisiones estuvieron ofreciéndome líquidos todo el tiempo. Yo acepté. Durante ese día bebí café, Kool-Aid y agua. Tomé siete tazas de café, cinco tazas de agua y tres tazas de Kool-Aid.

6. El 15 de septiembre de 2009, me desperté, me duché y hablé con mi hermano por teléfono. En un momento dado, el jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me contó que uno de los tribunales estaba revisando mi caso y que la ejecución se había retrasado mientras tanto. Debido a la longitud del retraso, creí que el tribunal iba a aceptar mis argumentos en favor de un recurso.

7. Sin embargo, alrededor de las 14.00, mi abogada me informó de que el tribunal había rechazado mi apelación y que no quedaban más vías de acción. El Estado iba a seguir adelante con mi ejecución.

8. Cuando estaba en la celda, el funcionario jefe Phillip Kerns entró con varios guardias y me leyó la orden de ejecución. Después entraron dos enfermeros que me dijeron que me tumbase. Uno de los enfermeros era un hombre blanco y la otra una mujer blanca.

9. Había tres guardias presentes en la habitación. Un guardia estaba a mi derecha, otro a mi izquierda y otro junto a mis pies.

10. Los enfermeros intentaron acceder simultáneamente a las venas de mis brazos. La enfermera intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo izquierdo. El enfermero intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo derecho.

11. Después de esos seis intentos, los enfermeros me dijeron que descansara un poco. Seguí tendido en la cama durante dos minutos y medio, aproximadamente.

12. Después de la pausa, la enfermera intentó dos veces acceder a las venas de mi brazo izquierdo. Debió de pinchar un músculo porque el dolor me hizo gritar. El enfermero intentó tres veces acceder a las venas de mi brazo derecho. La primera vez, el enfermero consiguió acceder a una vena en mi brazo derecho. Intentó insertar la vía intravenosa, pero la perdió y empezó a correrme la sangre por el brazo. La enfermera salió de la habitación. El funcionario de prisiones le preguntó si se encontraba bien. Ella respondió: "No", y se fue.

13. Los funcionarios encargados de la ejecución declararon que aquello era difícil para todos y sugirieron hacer otra pausa. Entonces se fue el enfermero. El funcionario que estaba a mi derecha me tocó en el hombro derecho y me dijo que me relajara mientras descansábamos un momento. A esas alturas, estaba muy dolorido. Las heridas de los pinchazos me dolían y hacían que me fuera difícil estirar o mover los brazos.

14. El enfermero regresó con unas toallas calientes que colocó en su brazo izquierdo. Colocó las toallas sobre mis brazos y masajeó mi brazo izquierdo. Me dijo que las toallas les ayudarían a acceder a las venas.

15. Después de aplicar las toallas, el enfermero intentó acceder a mis venas, una vez en el centro de mi brazo izquierdo y tres veces más en la mano izquierda. Después del tercer intento de acceder a las venas en las manos, el enfermero comentó que el consumo de heroína me había dañado las venas. Ese comentario me disgustó porque nunca he consumido heroína ni ninguna otra droga intravenosa. Le repliqué al enfermero que nunca le había dicho que hubiera consumido heroína.

16. El enfermero siguió diciendo que la vena estaba allí pero que no podían cogerla. Intenté colaborar ayudando a atar mi propio brazo. Un funcionario de prisiones se acercó, dio un golpecito en mi mano para indicar que él también veía la vena e intentó ayudar al enfermero a localizarla.

17. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me dijo que iban a hacer otra pausa y volvió a decirme que me relajara.

18. Entonces me descompuse. Empecé a llorar porque me dolía todo y mis brazos estaban inflamándose. Los enfermeros estaban pinchando agujas en zonas que ya estaban inflamadas y con hematomas. Pedí que interrumpieran el proceso y pedí hablar con mi abogada.

19. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me pidió que me sentara para que la sangre circulase mejor. Entonces entró en la habitación la enfermera jefe, una mujer asiática.

20. La enfermera jefe intentó acceder a las venas en mi tobillo derecho. Pidió que alguien le diera "un veinte" y alguien le entregó una aguja. Durante ese intento, la aguja me pinchó en el hueso y fue muy doloroso. Grité. Al mismo tiempo que la enfermera jefe intentaba acceder a una vena en la parte inferior de mi pierna izquierda, el enfermero intentó acceder a una vena en mi tobillo derecho. Después de esos intentos fallidos, la enfermera jefe cogió la aguja y salió de la habitación.

21. El enfermero hizo otros dos intentos de acceder a las venas en mi mano derecha. Parecía que habían desistido ya del brazo izquierdo porque estaba hinchado y lleno de hematomas. El nivel de dolor estaba en el máximo. Me habían pinchado al menos 18 veces en múltiples zonas, todo con la intención de inyectarme unas drogas que iban a quitarme la vida.

22. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución volvió a decirme que me relajara. Hubo conversación entre los funcionarios sobre el hecho de que podían ver las venas.

23. Al cabo de un rato, el director, Terry Collins, entró en la habitación y me dijo que iban a interrumpir la ejecución. Collins indicó que valoraba mi cooperación y que tomaba nota de mis intentos de ayudar al equipo. También expresó su confianza en su equipo de ejecución y su profesionalidad. El director Collins me dijo que iban a llamar al gobernador Strickland para informarle de la situación.

24. Cuando se fueron los enfermeros y el director Collins, los funcionarios me preguntaron si me apetecía un café y un cigarrillo. Yo seguía en la cama con las luces atenuadas.

25. Aproximadamente media hora después, mi abogada, Adele Shank, vino y me dijo que el gobernador había dictado la orden de aplazar la ejecución una semana. Le hablé a la abogada Shank de mi dolor y le enseñé las zonas que tenían hematomas.

26. Después de que se fuera la abogada Shank, los funcionarios de prisiones me trasladaron al hospital.

27. A la mañana siguiente, mis brazos empezaron a dar más señales de hematomas e inflamación. Cada sitio del brazo en el que se había hecho un intento mostraba hematomas e inflamación visibles. Algunos de los hematomas de las manos y el tobillo han desaparecido y parte de la inflamación desapareció a lo largo de la tarde siguiente.

28. Todavía hoy, mis brazos tienen grandes hematomas visibles, y siguen estando inflamados. Los múltiples sitios en los que los enfermeros trataron de acceder a mis venas siguen doliéndome.

29. Los funcionarios de prisiones decidieron mantenerme en la SOCF durante la semana de aplazamiento. Durante este tiempo, estoy constantemente bajo observación del equipo encargado de la ejecución y los guardianes.

30. Esperar a ser ejecutado es angustioso. Me produce mucha tensión pensar en que el Estado de Ohio tiene la intención de causarme el mismo dolor físico la próxima semana.

31. Me veo obligado a recordar constantemente el hecho de que la semana próxima tendré que sufrir la misma tortura que el Estado de Ohio me infligió el martes 15 de septiembre de 2009 , porque no ha habido ningún cambio en el protocolo de ejecución de Ohio y no ha habido ningún cambio en mis venas. El declarante no tiene nada más que decir.

Rommel Broom

Jurado, afirmado y suscrito en mi presencia el 17 de septiembre de 2009.

Marcia Dukes, notaria pública.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Una gran película

Cuando veo mi nuevo disco duro portátil no quepo en mi gozo. Ahí, dentro de algo que no ocupa más de la mitad de un cartón de tabaco tengo cientos de películas, buenas, malas, cómicas, del oeste, de ciencia ficción, antiguas, modernas, hechas por ordenador… ¿Se imaginan hace 20 años? Imaginad por un momento la cantidad de espacio que ocuparían todas estas en cintas de VHS, ó si nos ceñimos a algo más coetáneo la cantidad de discos de DVD a los que habría que dar cobijo dentro de mi casa. Algo complicado, a la par que bastante costoso desde el punto de vista económico.


Esto es tener mucha cara, me dirán, “usted tiene su disco duro lleno de películas y no ha pagado un duro”. El otro día fui al cine, la entrada (con carnet de estudiante) costó un viernes a las doce de la noche 5,10 Euros. Sin contar con las palomitas (que no compré) y el transporte (gracias a un amigo que nos llevó en su coche), cosas que se han convertido en extras prohibitivos con la llegada del Euro y la caída de las salas de cine tradicionales. El montante es desmesurado por algo efímero que en un par de horas se acaba, pero menos mal que todavía sigue manteniendo la dignidad de durar más que un cubata, que a fin de cuentas también puede llegar a sacarte al risa floja y alguna lágrima, pero sin llegar a conseguir el aporte pedagógico de ciertas películas. Los amantes del contacto humano dirán que las palizas al igual que los cubatas pueden también enseñar. Dentro del saber consuetudinario del colectivo popular así se transmite y parece ser que últimamente este modelo de poder unidireccional está empezando a evolucionar hacia una relación de poder bidireccional. Con Franco se vivía mejor, rescatemos la ostia a tiempo antes de que los hijos acaben por rebelarse.


Parece de película (ó más Orwellesco que otra cosa) el que los hijos “contacten” con sus padres, podrían los padres para que de verdad los hijos aprendan ponerles alguna gran película, pero algún hijo podría pensar que el hecho de acabar delante de una pantalla por inducción paterna es una comedura de cabeza intolerable, que a ellos lo que les gusta es la Belén Esteban. Habrá que irse haciendo a la idea, dentro de poco no podremos ni ir al cine, y tampoco descargarnos todas esas películas que hemos pagado en VHS, en DVD, y que volveremos a pagar en Blu-Ray, por la calidad, nos dicen. Porque hay mejor imagen, mejor sonido y en definitiva la película es mejor… Este maquillaje con vocación de restauración, no es tal, porque la segunda se da cuando el disfrutar de una obra se hace difícil por la acción del tiempo ó por su nefasta edición y conversión a nuestra lengua. La esencia de una buena película no es inherente al nivel de todas estas mejoras. A fin de cuentas es el afán de dinero el que nos trae constantemente versiones transgénicas de las obras originales. Si la pintura, la arquitectura, y demás artes están protegidas y son patrimonio de la humanidad frente a las ideas actuales que pretenden adecuarlas a nuestros tiempos. ¿Para cuando proteger al cine?. Mientras espero a que esto llegue, me voy a ver mi padrino con doblaje antiguo e imagen antigua, descargado de internet y anteriormente comprado en VHS y DVD y perdidos en algún cajón.