miércoles 9 de diciembre de 2009
domingo 11 de octubre de 2009
Yo sobreviví a la inyección letal
EN EL TRIBUNAL DE DISTRITO DE ESTADOS UNIDOS
»DISTRITO SUR DE OHIO
»ROMELL BROOM contra
TED STRICKLAND
»CONDADO DE SCIOTO. ESTADO DE OHIO
»DECLARACIÓN JURADA DE ROMELL BROOM:
Por la presente, yo, Romell Broom, declaro y doy fe de lo siguiente:
1. Estoy interno en el corredor de la muerte en el Estado de Ohio.
2. Mi ejecución estaba prevista para el martes 15 de septiembre de 2009. La ejecución debía llevarse a cabo en la Prisión Sur (Southern Correctional Facility, SOCF), en Lucasville, Ohio.
3. Los funcionarios de prisiones me llevaron de la Penitenciaría del Estado de Ohio a la SOCF, el 14 de septiembre de 2009.
4. Tras mi llegada, vino una enfermera al lugar en el que estaba albergado, la celda J-1. La enfermera llegó, encontró dos venas en mi brazo derecho y mi brazo izquierdo, me ató el brazo y tomó nota de lo que había encontrado.
5. Después de que viniera la enfermera, los funcionarios de prisiones estuvieron ofreciéndome líquidos todo el tiempo. Yo acepté. Durante ese día bebí café, Kool-Aid y agua. Tomé siete tazas de café, cinco tazas de agua y tres tazas de Kool-Aid.
6. El 15 de septiembre de 2009, me desperté, me duché y hablé con mi hermano por teléfono. En un momento dado, el jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me contó que uno de los tribunales estaba revisando mi caso y que la ejecución se había retrasado mientras tanto. Debido a la longitud del retraso, creí que el tribunal iba a aceptar mis argumentos en favor de un recurso.
7. Sin embargo, alrededor de las 14.00, mi abogada me informó de que el tribunal había rechazado mi apelación y que no quedaban más vías de acción. El Estado iba a seguir adelante con mi ejecución.
8. Cuando estaba en la celda, el funcionario jefe Phillip Kerns entró con varios guardias y me leyó la orden de ejecución. Después entraron dos enfermeros que me dijeron que me tumbase. Uno de los enfermeros era un hombre blanco y la otra una mujer blanca.
9. Había tres guardias presentes en la habitación. Un guardia estaba a mi derecha, otro a mi izquierda y otro junto a mis pies.
10. Los enfermeros intentaron acceder simultáneamente a las venas de mis brazos. La enfermera intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo izquierdo. El enfermero intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo derecho.
11. Después de esos seis intentos, los enfermeros me dijeron que descansara un poco. Seguí tendido en la cama durante dos minutos y medio, aproximadamente.
12. Después de la pausa, la enfermera intentó dos veces acceder a las venas de mi brazo izquierdo. Debió de pinchar un músculo porque el dolor me hizo gritar. El enfermero intentó tres veces acceder a las venas de mi brazo derecho. La primera vez, el enfermero consiguió acceder a una vena en mi brazo derecho. Intentó insertar la vía intravenosa, pero la perdió y empezó a correrme la sangre por el brazo. La enfermera salió de la habitación. El funcionario de prisiones le preguntó si se encontraba bien. Ella respondió: "No", y se fue.
13. Los funcionarios encargados de la ejecución declararon que aquello era difícil para todos y sugirieron hacer otra pausa. Entonces se fue el enfermero. El funcionario que estaba a mi derecha me tocó en el hombro derecho y me dijo que me relajara mientras descansábamos un momento. A esas alturas, estaba muy dolorido. Las heridas de los pinchazos me dolían y hacían que me fuera difícil estirar o mover los brazos.
14. El enfermero regresó con unas toallas calientes que colocó en su brazo izquierdo. Colocó las toallas sobre mis brazos y masajeó mi brazo izquierdo. Me dijo que las toallas les ayudarían a acceder a las venas.
15. Después de aplicar las toallas, el enfermero intentó acceder a mis venas, una vez en el centro de mi brazo izquierdo y tres veces más en la mano izquierda. Después del tercer intento de acceder a las venas en las manos, el enfermero comentó que el consumo de heroína me había dañado las venas. Ese comentario me disgustó porque nunca he consumido heroína ni ninguna otra droga intravenosa. Le repliqué al enfermero que nunca le había dicho que hubiera consumido heroína.
16. El enfermero siguió diciendo que la vena estaba allí pero que no podían cogerla. Intenté colaborar ayudando a atar mi propio brazo. Un funcionario de prisiones se acercó, dio un golpecito en mi mano para indicar que él también veía la vena e intentó ayudar al enfermero a localizarla.
17. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me dijo que iban a hacer otra pausa y volvió a decirme que me relajara.
18. Entonces me descompuse. Empecé a llorar porque me dolía todo y mis brazos estaban inflamándose. Los enfermeros estaban pinchando agujas en zonas que ya estaban inflamadas y con hematomas. Pedí que interrumpieran el proceso y pedí hablar con mi abogada.
19. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me pidió que me sentara para que la sangre circulase mejor. Entonces entró en la habitación la enfermera jefe, una mujer asiática.
20. La enfermera jefe intentó acceder a las venas en mi tobillo derecho. Pidió que alguien le diera "un veinte" y alguien le entregó una aguja. Durante ese intento, la aguja me pinchó en el hueso y fue muy doloroso. Grité. Al mismo tiempo que la enfermera jefe intentaba acceder a una vena en la parte inferior de mi pierna izquierda, el enfermero intentó acceder a una vena en mi tobillo derecho. Después de esos intentos fallidos, la enfermera jefe cogió la aguja y salió de la habitación.
21. El enfermero hizo otros dos intentos de acceder a las venas en mi mano derecha. Parecía que habían desistido ya del brazo izquierdo porque estaba hinchado y lleno de hematomas. El nivel de dolor estaba en el máximo. Me habían pinchado al menos 18 veces en múltiples zonas, todo con la intención de inyectarme unas drogas que iban a quitarme la vida.
22. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución volvió a decirme que me relajara. Hubo conversación entre los funcionarios sobre el hecho de que podían ver las venas.
23. Al cabo de un rato, el director, Terry Collins, entró en la habitación y me dijo que iban a interrumpir la ejecución. Collins indicó que valoraba mi cooperación y que tomaba nota de mis intentos de ayudar al equipo. También expresó su confianza en su equipo de ejecución y su profesionalidad. El director Collins me dijo que iban a llamar al gobernador Strickland para informarle de la situación.
24. Cuando se fueron los enfermeros y el director Collins, los funcionarios me preguntaron si me apetecía un café y un cigarrillo. Yo seguía en la cama con las luces atenuadas.
25. Aproximadamente media hora después, mi abogada, Adele Shank, vino y me dijo que el gobernador había dictado la orden de aplazar la ejecución una semana. Le hablé a la abogada Shank de mi dolor y le enseñé las zonas que tenían hematomas.
26. Después de que se fuera la abogada Shank, los funcionarios de prisiones me trasladaron al hospital.
27. A la mañana siguiente, mis brazos empezaron a dar más señales de hematomas e inflamación. Cada sitio del brazo en el que se había hecho un intento mostraba hematomas e inflamación visibles. Algunos de los hematomas de las manos y el tobillo han desaparecido y parte de la inflamación desapareció a lo largo de la tarde siguiente.
28. Todavía hoy, mis brazos tienen grandes hematomas visibles, y siguen estando inflamados. Los múltiples sitios en los que los enfermeros trataron de acceder a mis venas siguen doliéndome.
29. Los funcionarios de prisiones decidieron mantenerme en la SOCF durante la semana de aplazamiento. Durante este tiempo, estoy constantemente bajo observación del equipo encargado de la ejecución y los guardianes.
30. Esperar a ser ejecutado es angustioso. Me produce mucha tensión pensar en que el Estado de Ohio tiene la intención de causarme el mismo dolor físico la próxima semana.
31. Me veo obligado a recordar constantemente el hecho de que la semana próxima tendré que sufrir la misma tortura que el Estado de Ohio me infligió el martes 15 de septiembre de 2009 , porque no ha habido ningún cambio en el protocolo de ejecución de Ohio y no ha habido ningún cambio en mis venas. El declarante no tiene nada más que decir.
Rommel Broom
Jurado, afirmado y suscrito en mi presencia el 17 de septiembre de 2009.
Marcia Dukes, notaria pública.
miércoles 23 de septiembre de 2009
Una gran película
Cuando veo mi nuevo disco duro portátil no quepo en mi gozo. Ahí, dentro de algo que no ocupa más de la mitad de un cartón de tabaco tengo cientos de películas, buenas, malas, cómicas, del oeste, de ciencia ficción, antiguas, modernas, hechas por ordenador… ¿Se imaginan hace 20 años? Imaginad por un momento la cantidad de espacio que ocuparían todas estas en cintas de VHS, ó si nos ceñimos a algo más coetáneo la cantidad de discos de DVD a los que habría que dar cobijo dentro de mi casa. Algo complicado, a la par que bastante costoso desde el punto de vista económico. Esto es tener mucha cara, me dirán, “usted tiene su disco duro lleno de películas y no ha pagado un duro”. El otro día fui al cine, la entrada (con carnet de estudiante) costó un viernes a las doce de la noche 5,10 Euros. Sin contar con las palomitas (que no compré) y el transporte (gracias a un amigo que nos llevó en su coche), cosas que se han convertido en extras prohibitivos con la llegada del Euro y la caída de las salas de cine tradicionales. El montante es desmesurado por algo efímero que en un par de horas se acaba, pero menos mal que todavía sigue manteniendo la dignidad de durar más que un cubata, que a fin de cuentas también puede llegar a sacarte al risa floja y alguna lágrima, pero sin llegar a conseguir el aporte pedagógico de ciertas películas. Los amantes del contacto humano dirán que las palizas al igual que los cubatas pueden también enseñar. Dentro del saber consuetudinario del colectivo popular así se transmite y parece ser que últimamente este modelo de poder unidireccional está empezando a evolucionar hacia una relación de poder bidireccional. Con Franco se vivía mejor, rescatemos la ostia a tiempo antes de que los hijos acaben por rebelarse.
Parece de película (ó más Orwellesco que otra cosa) el que los hijos “contacten” con sus padres, podrían los padres para que de verdad los hijos aprendan ponerles alguna gran película, pero algún hijo podría pensar que el hecho de acabar delante de una pantalla por inducción paterna es una comedura de cabeza intolerable, que a ellos lo que les gusta es la Belén Esteban. Habrá que irse haciendo a la idea, dentro de poco no podremos ni ir al cine, y tampoco descargarnos todas esas películas que hemos pagado en VHS, en DVD, y que volveremos a pagar en Blu-Ray, por la calidad, nos dicen. Porque hay mejor imagen, mejor sonido y en definitiva la película es mejor… Este maquillaje con vocación de restauración, no es tal, porque la segunda se da cuando el disfrutar de una obra se hace difícil por la acción del tiempo ó por su nefasta edición y conversión a nuestra lengua. La esencia de una buena película no es inherente al nivel de todas estas mejoras. A fin de cuentas es el afán de dinero el que nos trae constantemente versiones transgénicas de las obras originales. Si la pintura, la arquitectura, y demás artes están protegidas y son patrimonio de la humanidad frente a las ideas actuales que pretenden adecuarlas a nuestros tiempos. ¿Para cuando proteger al cine?. Mientras espero a que esto llegue, me voy a ver mi padrino con doblaje antiguo e imagen antigua, descargado de internet y anteriormente comprado en VHS y DVD y perdidos en algún cajón.
sábado 6 de junio de 2009
domingo 19 de abril de 2009
Interculturalismo

En una sociedad fuertemente marcada por el proceso de la globalización se producen choques entre los diferentes modos de ser, pensar y sentir de los diferentes individuos, es decir, entre los patrones que sus culturas le han otorgado para desenvolverse en el medio.
En la noticia que tenemos delante tenemos un claro ejemplo de este desfase cultural. Los padres de una niña de 14 años han obligado a su hija a casarse con un individuo de 40 años. Este hecho que en Mauritania, el país de dónde es originaria la familia de la niña es algo totalmente común, aquí en Occidente se ve cómo una autentica aberración, debido a unas serie de circunstancias legales y culturales.
Desde mi punto de vista no debemos de tolerar este tipo de comportamientos en nuestra sociedad, porque esta tradición que podríamos identificar cómo algo cultural que atañe a un colectivo de individuos choca frontalmente con la propia libertad del individuo en sí. Para situarnos, estaríamos hablando de tolerar comportamientos que vulneran las ideas de la tolerancia liberal, aprovechando la patria potestad que ejercen sobre la menor para vulnerar su propia autonomía personal. Esta autonomía personal es uno de los grandes valores y conquistas que integran la sociedad occidental, en la que el individuo y sus rasgos es siempre el que se reafirma frente al colectivo. Es obvio que en una sociedad occidentalizada como la nuestra debemos de garantizar los valores de los que tradicionalmente hemos hecho gala y que definen nuestra cultura e identidad frente a otros grupos que poseen otra serie de valores diferentes.
Otro asunto diferente es si verdaderamente los padres de esta chiquilla merecerían algún tipo de correctivo legal a tenor de su comportamiento. Ellos actuaban en consecuencia con la cultura de la que han sido participe en su país, actuando en función de sus prerrogativas.
Una medida correctiva dura a este tipo de comportamientos en función de lo que dicta el sistema de justicia español sería percibido como injusto por los sujetos, que probablemente acabarían considerándolo un ataque contra su patrimonio cultural, en vez de un atentado contra las libertades de la menor. El código jurídico como todo el medio en el que se desenvuelve nuestra sociedad posee un marcado carácter etnocéntrico y responde a las demandas planteadas por nuestra sociedad y valores, por lo que este tipo de comportamientos adquiridos carecerían de una respuesta jurídica efectiva sino tenemos en cuenta las particularidades del proceso. No defiendo en ningún caso que el trato recibido por la niña no sea punible, es un principio del derecho que el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento, pero si se quiere ser justo debería de hacérsele comprender a este padre Mauritano porqué en Occidente y en España su comportamiento vulnera los principios y valores de la sociedad dónde vive.
Creo también que en última instancia los valores preponderantes del país de residencia son los que deben de imperar como garantes de la cohesión social en ese contexto. Estos valores no deben de ejercerse de una manera despótica frente a las minorías y estas minorías no deben hacer comportamientos victimistas en situaciones como la que aparece en la noticia. En definitiva todo pasa por integrarse en la cultura mayoritaria sin perder las señas de identidad que las definen frente a otros grupos. La experiencia del refranero español nos reafirma: “Donde fueres, haz lo que vieres”.
miércoles 1 de abril de 2009
martes 10 de marzo de 2009
Edmundo Dantés
Alejandro Dumas Padre