domingo, 19 de abril de 2009

Interculturalismo


En una sociedad fuertemente marcada por el proceso de la globalización se producen choques entre los diferentes modos de ser, pensar y sentir de los diferentes individuos, es decir, entre los patrones que sus culturas le han otorgado para desenvolverse en el medio.

En la noticia que tenemos delante tenemos un claro ejemplo de este desfase cultural. Los padres de una niña de 14 años han obligado a su hija a casarse con un individuo de 40 años. Este hecho que en Mauritania, el país de dónde es originaria la familia de la niña es algo totalmente común, aquí en Occidente se ve cómo una autentica aberración, debido a unas serie de circunstancias legales y culturales.

Desde mi punto de vista no debemos de tolerar este tipo de comportamientos en nuestra sociedad, porque esta tradición que podríamos identificar cómo algo cultural que atañe a un colectivo de individuos choca frontalmente con la propia libertad del individuo en sí. Para situarnos, estaríamos hablando de tolerar comportamientos que vulneran las ideas de la tolerancia liberal, aprovechando la patria potestad que ejercen sobre la menor para vulnerar su propia autonomía personal. Esta autonomía personal es uno de los grandes valores y conquistas que integran la sociedad occidental, en la que el individuo y sus rasgos es siempre el que se reafirma frente al colectivo. Es obvio que en una sociedad occidentalizada como la nuestra debemos de garantizar los valores de los que tradicionalmente hemos hecho gala y que definen nuestra cultura e identidad frente a otros grupos que poseen otra serie de valores diferentes.

Otro asunto diferente es si verdaderamente los padres de esta chiquilla merecerían algún tipo de correctivo legal a tenor de su comportamiento. Ellos actuaban en consecuencia con la cultura de la que han sido participe en su país, actuando en función de sus prerrogativas.

Una medida correctiva dura a este tipo de comportamientos en función de lo que dicta el sistema de justicia español sería percibido como injusto por los sujetos, que probablemente acabarían considerándolo un ataque contra su patrimonio cultural, en vez de un atentado contra las libertades de la menor. El código jurídico como todo el medio en el que se desenvuelve nuestra sociedad posee un marcado carácter etnocéntrico y responde a las demandas planteadas por nuestra sociedad y valores, por lo que este tipo de comportamientos adquiridos carecerían de una respuesta jurídica efectiva sino tenemos en cuenta las particularidades del proceso. No defiendo en ningún caso que el trato recibido por la niña no sea punible, es un principio del derecho que el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento, pero si se quiere ser justo debería de hacérsele comprender a este padre Mauritano porqué en Occidente y en España su comportamiento vulnera los principios y valores de la sociedad dónde vive.

Creo también que en última instancia los valores preponderantes del país de residencia son los que deben de imperar como garantes de la cohesión social en ese contexto. Estos valores no deben de ejercerse de una manera despótica frente a las minorías y estas minorías no deben hacer comportamientos victimistas en situaciones como la que aparece en la noticia. En definitiva todo pasa por integrarse en la cultura mayoritaria sin perder las señas de identidad que las definen frente a otros grupos. La experiencia del refranero español nos reafirma: “Donde fueres, haz lo que vieres”.

3 comentarios:

Meme,, dijo...

hermanito seudo fotografo

Germinal Valiente dijo...

Poniendo los trabajos de clase en el blog eh XD Mu mal! XD

Es broma, está de puta madre.

Mateo Vázquez dijo...

Shhhttt... Que pam mañana hay que hacer otro sobre minorías xD